El lazarillo de ciegos caminantes


La lectura de esta semana es El lazarillo de ciegos caminantes de Alonso Carrió de la Vandera, asturiano que llegó a América buscando fortuna. La edición moderna de esta obra se realizó en 1908, donde se añadió el índice, se organizaron los apartados en capítulos y los resúmenes a estos. Esta labor editorial ha prevalecido en términos de hacer capítulos donde había antes no más que apartados indicados con el lugar o tema del que tratarían los párrafos siguientes, orientaciones para el lector que no tienen el mismo peso que el de nombrarlos "capítulo". La crítica argentina, boliviana y peruana se desgañitó durante años para dilucidar al autor de la obra, atribuida de origen a Calixto Bustamante Carlos nombre que apareció en la portada de la edición primera y siguientes. La paternidad de la obra condujo a los estudiosos a revisar y reconstruir minuciosamente la biografía de Alonso Carrió, de manera que la biografía y con ella gran parte del conocimiento de las funciones de la administración de correos durante el reinado de Carlos III y las reformas instrumentadas aparecen como fondo, marco y espacio necesario para El lazarillo de ciegos caminantes. Emilio Carilla en El libro de los 'misterios'. El lazarillo de ciegos caminantes hace una investigación que sintetiza, contrasta, revisa y ordena el gran cuerpo de artículos, libros y polémicas en torno a esta obra. Para la década de los años 70 en que se publicó esta investigación quedaba ya probada la paternidad del asturiano y desechada la de un indio o mestizo (Concolocorvo, Calixto Bustamante), hecho que formaba parte de una crítica que fundaba el orgullo de la literatura americana en el origen de los autores.
En fin, Carrió, sin embargo de lo que pueda pensarse, puede bien considerarse un "perulero", es decir, un español que se americanizó, y que a su vuelta a España y posteriormente en su vida dentro de la administración virreinal era percibido por los peninsulares como "americano" en algunos sentido. Carrió como persona ejemplifica el espacio de indeterminación en que se encontraban de alguna manera los peninsulares que, buscando suerte en América la encontraron, algunos se aclimataron más que otros, y en ese proceso puede ubicarse a Carrió.
Marcel Bataillon hizo reflexiones importantes al respecto que se pueden leer en la obra crítica compilada por Cedómil Goic, lo mismo que Ángel Rosenblat al estudiar la lengua en que está escrito El lazarillo. Sobran los trabajos que quisieron hacer del Lazarillo de ciegos un descendiente de la picaresca española (con el puro "Lazarillo" del título les bastó, por esos caminos errados andaba Arturo Uslar Pietri, por ejemplo), y que por esta vía lo convirtieron en novela y no en libro o narración de viajes, género textual a que mejor se acomoda la obra de Carrió. El autor vivió la expulsión jesuita en la que participó activamente y la insurrección armada de Túpac Amaru, como ven hay que prestarle atención pero ya no por el lado de la novela que no es. Espero se diviertan con la lectura, uno de sus efectos que también ha dado qué decir a la crítica.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

no me dice nada del resumen de lazarillo de los ciegos caminantes así que me parece que es un asco esta información

Rafael Mondragón dijo...

¿Qué les parece este comentario?...

Grecia Monroy dijo...

Que algo «no te diga nada» no es causa para que ese algo sea «un asco». Quizás no estás escuchando (leyendo) con cuidado.

Además, la entrada no es un resumen de la obra, sino un estado de la cuestión editorial y autoral de ésta.